Logré invertir en energía solar sin tener espacio para paneles

Logré invertir en energía solar sin tener espacio para paneles

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Logré invertir en energía solar sin tener espacio para paneles 27 de Abril de 2020 Muchos hemos escuchado alguna vez en una noticia, con un conocido o incluso a un político, hablar de energía solar y de sostenibilidad; y quizás esto nos ha inspirado a soñar con tener paneles solares en nuestras casas, consumir energía limpia y reducir nuestros costos. Cuando estaba terminando mi carrera universitaria también lo soñé, así que decidí buscar un lugar para arrendar que se ajustara a mi presupuesto y que tuviera techo disponible para instalar paneles solares. Le di vueltas a la ciudad donde vivo y luego de varias semanas de búsqueda lo encontré, un apartamento, último piso, presupuesto ajustado y con techo disponible. Así fue como comenzó mi travesía para lograr un sueño. Hablé con la administración del edificio para que me permitiera inspeccionar e ingresar al techo por un camino de uso común. Después de algunos meses de haberme pasado, de haber solicitado los permisos para subir y de haber indagado acerca de la viabilidad de la instalación de paneles, me encontré con la gran decepción de tener un techo demasiado viejo como para soportarlos, además de la inviabilidad financiera de arreglarlo, pues no era un lugar propio. En esa época inicié mi primer emprendimiento, Solenium, una empresa instaladora de proyectos de energía solar, proyectos de otros porque el mío aún se veía lejos. Mi primera venta fue precisamente en una casa, Diego, un gran hombre que conocí en un programa de emprendimiento en el que participé, vivía en una casa campestre, quería ser más sostenible y bajar sus costos de energía, cuatro paneles, una felicidad enorme lograrlo. Luego de esto comencé a contarle a amigos, hacer publicidad e inició todo un proceso de aprendizaje. Cada día me encontraba con alguien que deseaba pasarse a la energía solar pero vivía en un apartamento arrendado o simplemente no tenía el recurso mínimo suficiente para instalar paneles solares, una pena. Siempre pensaba: toda una buena intención pero al parecer la energía solar no era para todos. En aquel tiempo (2016), la energía solar comenzó a tener un auge muy importante en Latinoamérica. Para las empresas, a diferencia de las residencias, la situación con esta energía limpia es completamente diferente, tienen gran viabilidad desde los techos, el consumo y la buena rentabilidad. Sin embargo, muchas cerraron la puerta a esta oportunidad y siempre me pareció inconcebible, porque para mi seguía siendo un sueño que por ahora no podía cumplir, sin embargo, sabía que a veces olvidaba que las empresas tienen otras prioridades. Yo seguía viendo como Colombia, con una gran radiación solar y potencial, estaba lejos de una masificación y democratización de la energía. ¿Por qué? hay otras prioridades. En ese tiempo llegó al país la solución perfecta: PPA (Power Purchase Agreement o contrato de venta de energía), contratos que permiten que un inversionista pueda poner el dinero para instalar energía solar en el techo propio de una empresa o centro comercial y recuperarlo mediante un cobro mensual de la energía generada. Esto, definitivamente resolvía el problema de las empresas, y sí que ayudó, solo que quienes podían invertir eran únicamente las mismas que habían sido hasta el momento, dueñas de hidroeléctricas o activos de energía en Colombia. Contaba por esos días con la fortuna de haber logrado hacer varios proyectos de energía solar con mi empresa y consolidamos un equipo humano increíble, lo que me decía con fuerza que era momento de cumplir mi sueño, de llevar a cabo mi propio proyecto de energía solar. Pero ¿Qué debía hacer? ¿Buscar otro lugar?, sin embargo, yo sabía que esto no solo me pasaba a mí, conocía muchas personas que también habían buscado invertir en sostenibilidad como propósito de vida, y pensaba ¿Por qué no resolverlo para todos y unirnos en ese proceso? Ahí fue donde empecé a analizar referentes, entendiendo un poco más los procesos de empresas que lograban la democratización de servicios como el transporte, el alojamiento, entre otros. ¿Qué tal conectar la gran capacidad que tienen los techos industriales, propiedades horizontales o centros comerciales, su buena rentabilidad y la posibilidad de venderles energía para que mejoren su sostenibilidad y costos, con personas que, como yo, han querido invertir en energía solar y adicional a eso, lograr que tengan una buena rentabilidad de esto? Era perfecto, ahí fue cuando pensamos en Uber, una plataforma que conecta personas con vehículos, seríamos el Uber de la energía, pero, con calma, teníamos un problema, la interacción monetaria entre un conductor de Uber y el usuario es clara en cada servicio y se paga con transacciones de montos bajos. La energía funciona diferente, es un poco abstracta ya que no se puede ver, ¿cómo alguien puede participar y tener rentabilidad de algo que no puede ver? pues bueno, un gran reto, garantizar la confianza de quien quisiera participar de un proyecto de energía solar y que además, pudiera ver en unidades de energía, lo consumido por una empresa o centro comercial, que posteriormente se convierte en dinero. Necesitábamos lograr que una persona se sintiera cómoda al invertir en paneles solares. Ahí fue cuando pensamos en los comités de arbitramento, que son aquellas entidades contratadas para vigilar que todo esté bien, es este caso, vigilarían la interacción de los techos con energía solar y se asegurarían de que cada persona obtuviera su rentabilidad. Sin embargo, cuando averiguamos era muy costoso y por ende le quitaría gran parte de la rentabilidad a quien participara en estos proyectos. Afortunadamente, ya habían pasado dos años, y estábamos en el 2018 cuando justo comenzó el auge del Bitcoin, una criptomoneda descentralizada que quería cambiar los esquemas financieros transaccionales actuales, y detrás de ella, venía nuestra solución. Una tecnología maravillosa descentralizada y democratizada, el Blockchain. Básicamente esta tecnología podía reemplazar el comité de arbitramento costosísimo que teníamos en mente, porque garantizaba toda la trazabilidad de una transacción de energía a través de un contrato inteligente teóricamente imposible de vulnerar. En ese momento encontramos el mix perfecto, tecnología transactiva, empresas con techos perfectos, personas que, como yo, querían tener energía solar y no tenían espacio. Así fue como nació Unergy, una plataforma en la que cualquier persona puede participar de proyectos de energía solar y tener rentabilidad de estos, además, permite que empresas que no quieren o no pueden llevar a cabo una inversión en energía solar, puedan tener sus proyectos sin costos de inversión o mantenimiento. En el 2019 logramos financiar nuestro primer proyecto, y podría decir que ese año cumplí mi sueño, logré tener energía solar y a la vez vivir en un apartamento que no era necesariamente un último piso, lo mejor, hace poco tuve que mudarme, sin ningún tipo de complicación porque mi proyecto seguía generando energía en Cúcuta, Colombia, donde fue instalado. Desde 2016 hasta el día de hoy trabajamos arduamente consolidando una plataforma de software con desarrollos de tecnología importantes. Esta historia continúa pues en este 2020 seguimos avanzando para que más personas y empresas puedan tener energía solar, cada una a su manera. Claramente nos hace más fuertes el apoyo de cada persona que nos lee, nos comparte, nos retroalimenta y participa en Unergy. Juntos logramos ¡Democratizar la energía solar en el mundo! siendo esta de todos y para todos, como debería ser.
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